El término templo (del latín templum) designa un edificio sagrado. En su origen, designaba la zona del cielo que el augur utilizaba para contemplar qué aves la atravesaban y en qué sentido, estableciendo así los augurios. Muchas religiones, si no todas, tienen edificios que se consideran sagrados.
Los templos son lugares de
adoración y aprendizaje; se utilizan para reuniones y actividades como adoraciones o impartir lecciones, además de himnos.
En este sentido la Iglesia a lo largo de la historia los ha construído por todo el mundo para permitir que sus bendiciones estén al
alcance de un mayor número de los hijos de nuestro Padre.